Hace un tiempo me puse en contacto, a través del correo electrónico, con Ioi, presunto autor del diario que, en parte, aquí publico. Le pedí una entrevista. Tardó varias semanas en responder. Al fin, un día, encontré en mi buzón el siguiente mensaje:
Estoy agradecido a usted por no seguir la publicación de mi obsoleto diario perdido. He estado pensando sobre su propuesta. Acepto. Pregunte que yo le responderé.
En seguida le respondí:
Preferiría que nos viéramos personalmente. Una entrevista por correo no me parece adecuada. No podría comprobar la veracidad de sus respuestas, ni de su identidad…
Esta vez tardó menos en responder:
De acuerdo. Yo pongo las condiciones.
Nos vimos hace una semana en un lugar muy concurrido de la ciudad de Madrid. Seguí todos los pasos que él me indicó. Me pidió que no llevara cámaras fotográficas ni grabadoras de voz.
Habíamos quedamos a las 10 de la noche. Eran ya las 10 y media y no se dejaba ver, aunque yo intuía que andaba por allí, que seguramente nos habíamos cruzado en más de una ocasión. Él me observaba y comprobaba la seguridad de nuestro encuentro.
Yo paseaba de un lugar para otro mirando a todos los transeúntes. De pronto se me encaró un individuo con gafas de sol y calado con un sombrero blanco. Al instante supe que era él. Su piel, lampiña y blanca, parecía refulgir, casi traslúcida, con las débiles luces de la ciudad.
Detrás de aquellos cristales oscuros unos ignotos ojos me miraban con tanta intensidad que creí que me hablaban. No dijo nada y supe que quería que le siguiera. Lo hice hasta que se sentó en la penumbra de una terraza de bar, bajo unos árboles. Le alargué la mano, al tiempo que miraba su mano derecha enguantada. No correspondió a mi gesto. Se limitó a asentir con un leve movimiento de cabeza.
Yo dije:
-Encantado de conocerle.
Y él respondió con voz que resultó en su primer intento algo destemplada:
-Yo… (gruinnn… entre toser y gruñir)… yo también.
Empezó hablando muy despacio, con una voz ronca y desafinada… sólo según fue avanzando la conversación su voz se fue normalizando. Más adelante me explicó que no solía hablar demasiado. Además, ciertas particularidades de su anatomía (en cuyos detalles no quiso entrar) le impedían pronunciar nuestro idioma correctamente. No obstante, sólo al principio de una conversación, aclaró: después según se iban calentado sus “cuerdas vocales” su voz adquiría el tono al que estamos acostumbrados.
-Nuestro aparato fonador tiene una frecuencia mucho más grave y reducida que la suya. En fin, es sólo una cuestión de adaptación.
Algo parecido pasaba con su vocabulario y su sintaxis.
-Nuestro lenguaje es muy distinto al suyo. Parecería incluso que es mucho más primitivo (según su actual concepción) ya que es fundamentalmente ideográfico/simbólico, no conceptual. Lo conceptual es regresivo, aunque ustedes piensen lo contrario. No obstante, nosotros utilizamos un lenguaje conceptual en su máximo grado y sólo en ese grado (lo que para ustedes es el lenguaje matemático), pero no lo pronunciamos… en fin es un poco largo de contar… y no viene a cuento.
Hago estas advertencias preliminares para que entiendan que intento describir su manera de hablar en la medida en que esto es posible.
Así que él respondió con voz que resultó en su primer intento, como dije, algo destemplada:
-Yo… (gruinnn… entre toser y gruñir)… yo tammmbién.
-Le agradezco que haya accedido…
Asintió con la cabeza. Luego, dijo:
-Perdonne… mi vozs… mi aspecsto…
Hicimos un largo silencio. Entretanto vino el camarero. Ioi pidió agua y yo un café.
-Es como si nes-ce-sitara… calentar motores… para que usted me entiennnda. Sea pa-sciente con-migo, señor.
-No se preocupe.
Intenté llenar lo más posible el silencio, que me resultaba enormemente embarazoso, con mis propias palabras. Yo tenía un montón de preguntas que hacer, pero antes que nada necesitaba aclararme a mí mismo qué significaba aquella situación. Había accedido por curiosidad, con mucho escepticismo, por supuesto. Yo no creía, en ningún caso, que iba a encontrarme con un ser de otro planeta. Sólo con un hombre que, por su diario y sus comentarios en mi blog, resultaba lo suficientemente interesante como para tomarme la molestia de entrevistarlo. Aquel individuo era realmente extraño, lo cual no significaba que fuera un extraterrestre. Estaba pensando cómo comenzar la conversación, cuando él interrumpió mis pensamientos:
-Comprendo… per-fecsta-mente… su acstitud… su… esxepticismo… su ¿estupor?
Dio con palabra exacta, pues era lo que comenzaba a sentir en ese momento. Había tenido la impresión de ver sus ojos a través de la oscuridad de sus gafas. Había sido un destello, tan sólo.
-Usted necsesita pruebas y yo puedo ¡dárselas! Lo que importa ahora es zsaber cómo ¿gestionará? usted… ecsas pruebas. No sé si me explico ¡correcstamente!.
-Creo que sí. Lo mejor será que comencemos la entrevista. Me interesa saber para empezar por qué ha accedido, si es verdad que usted es un extraterrestre, a una entrevista conmigo. ¿Cuál es su situación real en nuestro planeta?
-Estoy aquí por acsidente. No he tenido más remedio que ¡acepstarlo!, adapstarme a sus condiciones no demasiado buenas… para nosotros…
-¿Por qué habla a veces en plural?
Soltó una especie de resoplido removiéndose en su asiento.
-Nosotros… yo… somos… No podría entennnderme.
-Tuvo un accidente con su nave, ¿no es así?
-Tuvimos un acsidente, sí.
-¿Y había alguien más con usted en esa nave?
-Sí, somos… tres.
-Eran tres ¿y los otros?
-No éramos… ¡csomos tres!
-Quiere decirme que usted son tres.
-¡Csomos tres!
-Eso desafía nuestra lógica.
-Su lógica es producsto de su manera de pensar, csólo.
-Bien. Creo que eso no cambia las cosas. Les preguntaré a ustedes en lugar de a usted.
Asintió con la cabeza.
-¿De qué planeta vienen?
-No puedo responder a ecso.
-¿Por qué?
-Nuestro planeta de origen nocs es desconoscido. Nocsotros llevamos mucho tiempo aquí entre ucstedes… no en su dimensión, aunque… también en su dimensión. Yo sí… ellos no. No los tres, yo sólo.
-¿Debo entender que cada uno de los tres, que es usted y entre los tres dan forma a su única naturaleza, habita una dimensión distinta? ¿No sé si es adecuado expresarlo así?
-Sí, usted lo ha expresado adecuadamente. Por eso quise entrevistarme con usted. Usted encuentra las palabras adecuadas y permite que yo las encuentre.
-Por tanto, ellos no están aquí, en nuestra dimensión, sino en la medida en que usted lo está?
-Claro. ¡Pero están!
-De acuerdo. Esto responde en parte a cómo es usted o ustedes, pero no a qué son, de dónde vienen y qué relación tienen con nosotros.
-Somos proyecciones de ustedes. Proyecciones mentales, psíquicas, físicas… Somos lo que ustedes son pero no ven.
-No acabo de entenderle. Si son nuestras proyecciones, ustedes no tienen existencia por sí mismos.
-Quizá no sea adecuada la palabra proyección. El problema es que estamos tratando de describir algo para lo que ustedes no tienen una palabra. Nosotros somos independientes de ustedes… Quizá habría que decir que ustedes son proyecciones nuestras… no. Tampoco es eso. No hay un antes y un después. Ustedes ven dioses, vírgenes y extraterrestres. Ellos no son independientes ni dependientes de ustedes. Son creaciones autónomas… ustedes no crean nada… hay un ¿principio? ¿sustancia? …creadora.
-Espere, espere. No entiendo nada. No puedo entender que esté hablando con una proyección mía.
-No… no… no soy su proyección en ese sentido. Mi existencia no depende de usted, aunque si no fuera porque usted es el vehículo de la creación ¿me crea? ¿me proyecta? no estaríamos hablando, aquí.
-Dejemos este asunto, por ahora. Centrémonos en su existencia autónoma, independiente de nosotros. ¿Qué son ustedes?
-Sus energías latentes.
-Volvemos a lo mismo. No puedo aceptarlo.
-Lo que no aceptan es que esas ¿energías? no pueden ser controladas de manera voluntaria por ustedes. Tienen existencia autónoma. Y ustedes están tratando de controlarlas… lo que se vuelve contra ustedes y… acabará por destruirles.
-¿Cómo llegaron aquí?
-Ustedes nos llamaron.
-Y entonces ¿por qué no se comunican con nosotros?
-Lo estamos haciendo ahora, aquí.
-Sí, pero… me refiero a que por qué no se manifiestan como tal a la humanidad entera.
-Seamos claros. Usted sabe qué piensa la mayoría de nosotros. Usted ha visto esas películas, esos libros… Nos convertirían en cobayas, sujetos de laboratorio… intentarían aprender de nosotros para tener más poder… y aumentar así su grado de destrucción. No, está claro que no podemos mostrarnos a la humanidad entera.
-¿Hay más de ustedes entre nosotros?
-Hay más pero somos también nosotros.
-Entonces, todas esas historias que se cuentan sobre la presencia de distintas razas de seres extraterrestres entre nosotros.
-Literatura fácil, para vender y tirar, para enriquecer a unos pocos que viven de misterios inexplicados, esa niñería de gente inmadura o productos de consumo, sólo eso. Todo eso que se dice de nosotros son sólo eso: tonterías. Ustedes no pueden controlarnos. Su intento de conocernos les destruye ¿Ve por qué no podemos mostrarnos?
-Y si usted fuera arrestado por los poderes políticos y militares… qué podría ofrecerles.
-Moriría antes de que yo pudiera comunicarles nada. Ellos son un veneno para mí.
Hizo un silencio… largo. Yo comenzaba a tener mis dudas… o sólo eran preguntas sin respuesta.
-Ahora tengo que irme. Su gravedad me cansa, su atmósfera me ahoga, el continuo parloteo de sus multitudes me confunde. Quedaremos en otra ocasión. Yo le llamo.
- Sólo una pregunta más.
Él asintió con la cabeza.
-¿Por qué ha accedido a hablar conmigo?
-Ya se lo dije. Usted hace que exprese las cosas adecuadamente, en su idioma.
-Soy entonces sólo…
-…mi traductor.
Nos despedimos.
Al llegar a casa redacté estas notas y ahora no sé si me encontré con un loco o conmigo mismo.
No todo es falso ni todo es cierto, he escrito un libro que sin saber le puse este título: DIARIO DE UN EXTRATERRESTRE, aún no he logrado publicarlo por falta de recursos, hoy por curiosidad puse esta frase en el buscador y los resultados me sorprendieron; sin embargo, si llegaran a leer este libro, entenderían porqué estoy tan asombrado. El libro realmente no lo escribí yo, ya que ni siquiera cuento con una carrera como escritor, apenas tengo la educación básica y como les decía, no lo escribí yo, si no una mente más poderosa que me indicó lo que debería escribir y con todos los detalles. Ahora pienso que no soy el único que ha recibido este mensaje. Me gustaría que alguien me dijera si también ha tenido este tipo de situaciones. Lo más curioso, ni siquiera me gustaba la lectura, no sabía de computación y mucho menos tenía idea de este tema, era un campesino común y ahora mi mente es otra, con los mismos recuerdos, pero no puedo explicarme como obtuve esos conocimientos que nunca nadie me ha enseñado. Si alguien puede explicármelo, puede escrinbirme a mi correo: camaleon_br_2006@hotmail.com
comentario por Bonn — Enero 20, 2009 @ 2:23 am
soy llio te wn buscoo
comentario por mojon — Julio 30, 2009 @ 6:04 am
te amo lo que paso fue que los nervios
comentario por loi — Julio 30, 2009 @ 6:08 am